¿Se puede enamorar una paella de un vino? Cada paella es única, arroz de arroces, símbolo del pueblo valenciano. Con ocho millones de búsquedas anuales en internet, es el cuarto plato más buscado del planeta. Pero la paella es esquiva pese a su fama, difícil de descifrar, busca amantes con matices, elegantes, que la hagan sentirse especial. Hoy, 20 de septiembre, celebramos el Día Mundial de Paella. Así que nos hemos decidido a buscarle un pretendiente a su altura y, para ello, nos hemos acercado a aquellos que la conocen mejor que nadie, a los chefs y hosteleros. Y les hemos preguntado cuál es el vino ideal para sus paellas y arroces.

Carmina lleva haciendo paellas en el restaurante L’Alter de Picassent desde hace 60 años. La elaboración de la paella tradicional valenciana “lleva una hora de trabajo y los ingredientes utilizados son frescos y de primera calidad”, señala. La cocina de L’Alter utiliza la variedad de arroz Bahía Senia y leña de naranjo. Son muchos años, mucha experiencia, no basta con un amor primaveral. Su paella, nos cuenta, merece algo como el Nodus Summun. La potencia del tempranillo, la redondez del merlot y el carácter del cabernet sauvignon, perfectamente ensamblados, la hacen sentirse única.

La cocina del restaurante la Brasserie Sorolla del Hotel Las Arenas nos presenta una paella tradicional valenciana de pollo, conejo y caracoles, con unas espectaculares vistas del mar Mediterráneo. Su paella busca, por tanto, un amor de verano, intenso, así que le hemos presentado al Nodus Merlot Delirium, un monovarietal para quitarse el sombrero. Un delirio amoroso que no olvidará jamás.

En el restaurante Las Bairetas de Chiva nos dicen que no debemos olvidar al resto de arroces, que también son referencia cultural, una forma de ser, vivir y compartir. Algunos de ellos, agregan, también necesitan encontrar su media naranja. Por ejemplo su arroz de cigalitas, sepia y ajo tierno, argumentan, casa muy bien con el Nodus Chardonnay. “El punto dulce del ajo tierno cambia de alguna manera el sabor de los arroces de pescado pero queda compensado y suavizado por el uso de la cigala y la sepia. La leña tiene un aporte de humo que combina muy bien con los matices tostados de este vino”, afirma Rodrigo Margós, jefe de sala.

Toni Novo, del restaurante Casa Carmela, asegura que para una de las especialidades de su casa, “el arroz de langosta de playa, que elabora con un sofrito de calamar, rape, sepia, colas de gamba, cocinada con fuego de leña y mucho cariño”, le gustaría encontrar a alguien especial, un vino exclusivo e inolvidable. Así que maridamos su arroz con el Nodus Chardonnay Edición Limitada. Fue un flechazo, amor a primera vista, no podía ser de otra manera con uno de nuestros mejores vinos. Insuperable.